Hasta hace poco se le dio una condena oficial a la mujer, quien habría cometido el homicidio hace más de 8 años.

En 2014, exactamente en Ciudad de México, ocurrió un terrible caso de homicidio, todo por una sospecha de infidelidad.

María Alejandra Laduente Casco, profesional en psicología, es la mujer que protagoniza esta historia y no precisamente por ser ella la víctima.

En 2011 la mujer conoció a su pareja Allan Carrera Cuellar, quien llevaba a su hija al consultorio de la mujer para que le diera terapia.

Con el paso de cada sesión se fueron llamando cada vez más la atención, así que decidieron empezar a salir. Durante más de tres años fueron novios, pero con el paso del tiempo la mujer empezó a sentirse muy insegura y comenzó a sospechar del hombre, no confiaba mucho en él por lo que los problemas empezaron a ser el pan de cada día en su convivencia.

La profesional creó todo un plan para maltratarlo, manipularlo y hasta drogarlo. Un día Laduente decidió drogarlo tanto, que lo dejó totalmente inconsciente y tomó la decisión de acabar con su sufrimiento, matándolo.

Cogió una sierra eléctrica para descuartizarlo y guardo cada parte de su cuerpo en la nevera para que la descomposición no fuera tan rápida y que así no hubiera olores putrefactos que hicieran que vecinos u otras personas no se dieran cuenta de lo que había hecho.

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Su objetivo era ir sacando poco a poco cada una de las bolsas y tirarlas en varios lugares, pero por llamadas de personas que vivían cerca quienes alertaron de un olor raro fue que la policía se dio cuenta de que era un homicidio.

En un primer momento, los uniformados encontraron el torso del hombre sin ninguna extremidad y después encontraron parte de las piernas y brazos de la víctima.

Su cuerpo fue identificado por sus familiares que exigieron que hicieran un allanamiento donde vivía la pareja en ese momento, como la visita fue sorpresiva, la mujer no alcanzó a sacar el resto de su organismo, por lo que encontraron la cabeza, sus manos y pies, así como el arma con el que lo mató.

Después de que se dieran cuenta de su culpabilidad, la victimaría recurrió a la “ayuda” que usan muchos asesinos, hacerle creer a la gente que tiene problemas mentales, por lo que se internó en un centro siquiátrico.

Sin embargo, no pudo evadir la justicia, durante ocho años estuvo en un centro penitenciario y hasta este año fue presentada su condena oficial, es por ello que el caso volvió a sonar por todas partes.

Lafuente fue sentenciada finalmente a 46 años y seis meses de prisión por el homicidio de Allan Carrera Cuellar y además deberá reparar el daño y los gastos funerarios de su ex.