La acción militar de Rusia ha seguido paso a paso los escritos de su jefe de Estado Mayor, el General Valeri Gerasimov

El primer Alto al Fuego. No será el último. Es temporal y permite cordones humanitarios para evacuar civiles, pero nada indica un cese de hostilidades.

Cada vez se extiende más la idea que Rusia fue el agresor, que se violó el derecho internacional, y que la invasión es quizás el error más grande de la trayectoria de Vladimir Putin.

Sin embargo, es difícil pensar que Rusia acepte nada antes de lograr algunos de los objetivos que tuvo en mente, ya que probablemente el propósito de cambiar el gobierno prooccidental de Ucrania ha estado presente desde la caída de Viktor Yanukóvich, el gobernante pro ruso que fue depuesto el 22 de febrero de 2014.

Ni siquiera hay evidencia suficiente para concluir si la acción militar transcurre de acuerdo con lo planificado o se ha hecho más lenta por el nivel de resistencia encontrado, aunque es indudable que existe la idea que Rusia ha mostrado más debilidad de lo esperado. A algunos analistas les cuesta entender el uso menor a lo esperado de la aviación, a pesar del completo dominio de los cielos y mares.

De lo que no tengo dudas es que la acción militar de Rusia ha seguido paso a paso los escritos de su jefe de Estado Mayor, General Valeri Gerasimov (o Guerásimov), el mismo oficial cuyas ideas estuvieron detrás de la incorporación militar de Crimea, incluyendo a los hombrecitos de verde.

Mi acercamiento a Gerasimov fue antes del referéndum y el retorno formal de la península, ya que el Comité de Fuerzas Armadas y Sociedad de la International Political Science Association (IPSA) organizó un seminario por streaming sobre el pensamiento de este general, toda vez que, en algo poco frecuente, su publicación del 2013 (“El Valor de la Ciencia en la Anticipación”) causó revuelo entre académicos en temas militares, sobre todo, en el mundo occidental.  Como no era un conocedor del ejército ruso, imagino que la invitación se debió a que presidí ese Comité entre los años 2005 al 2008.

La necesidad de exponer ante especialistas me obligó a familiarizarme con escritos anteriores y con sus ideas acerca de estrategia, la transformación de la guerra, el uso combinado de fuerza militar y elementos no militares en un conflicto, su concepción de un término que se ha popularizado mucho en los últimos años como las amenazas híbridas, o mejor, teorías de operaciones complejas.

Gerasimov me sorprendió. Había asumido como jefe del Estado mayor de la Defensa el año anterior 2012. No había nada revolucionario, pero encontré una más que interesante modernización de la concepción tradicional soviética a la nueva era de la información, incluyendo los entonces novedosos escenarios (aunque no los menciona de esa forma) de la batalla de narrativas y el uso de lo que hoy conocemos como fake news, pero como arma bélica, y en ambos lados.

La guerra ya no es entre buenos y malos, sino que hay una inmensa zona gris, que incluye desafíos a la Convención de Ginebra en cuanto a la moralidad de la guerra, todo ello como parte de la adaptación de los ejércitos estatales a un escenario donde es cada vez más difícil tener éxito, la guerra asimétrica.

La imagen influye en la forma como se perciben quienes combaten y sobre todo, en la construcción de las narrativas que rodean el hecho que el lenguaje, y no solo las armas, construye realidades. Creo que es esto lo que lleva a que Putin en vez de hablar de una guerra, se refiera a una “invasión militar especial” en Ucrania.

Crimea fue tomada sin disparar un tiro, pensando sobre todo en que la gran mayoría de origen ruso permitió ganar el plebiscito con facilidad. La influencia de Gerasimov fue conocida después, pero en el caso del teatro bélico de Ucrania, del mismo modo todo remite también a él.

De partida, lo que más ha llamado la atención como lo es la lenta aproximación a las ciudades y que no se haya usado el máximo de fuerza disponible para bombardear en los primeros días, y más bien se haya buscado que el propio ejército ucraniano le diera un golpe de estado a su presidente, para negociar “con mayor facilidad” como dijera Putin. Quizás lo que se pretende es rodear las ciudades más que desgastarse en batallar casa por casa, tal como le ocurrió a USA en Irak, después de una fácil destrucción de las Fuerzas Armadas de ese país.

No hay duda de que los militares ucranianos han superado las expectativas, no solo por la disparidad de fuerzas, sino también por el muy pobre desempeño anterior, donde fueron derrotados por los separatistas tanto el 2014 como el 2015, en el Donbas, forzando los Acuerdos (incumplidos por ambas partes) de Minsk.

Se entiende mejor cuando se agrega que lo que hace Gerasimov es incorporar lo que tiene lugar después de la desaparición de la ex URSS, una catástrofe geopolítica en la concepción, conservadora y anticomunista de Putin. Es decir, se integra la disolución del Pacto de Varsovia, la novedad que representó la primera guerra del Golfo, la guerra contra el terror, la invasión de Georgia el 2008, con el desgajamiento de dos provincias (Abjasia y Osetia del Sur), un rápido éxito, pero con una fuerte insatisfacción de oficiales rusos, ya que se actuó como una maquinaria muy pesada y obsoleta, triunfando por cantidad más que por calidad.

También influyen aquellos acontecimientos donde existía la percepción, que por alejados que fueran, perjudicaban a Rusia, como la crítica de violación a los derechos humanos en la lucha contra ese proto califato que fue Chechenia. Aún más, aquello donde Rusia se sintió directamente amenazada como la expansión de la OTAN, el apoyo o directamente incitación a las revoluciones de colores y su impronta liberal democratizadora, y sobre todo, el primer bombardeo de una capital europea desde la segunda guerra, como le ocurrió a su aliada Serbia con Belgrado y la independencia de Kosovo.

Tal como dijera Gerasimov en una conferencia ante oficiales rusos, la caída de Khadafi en Libia pasaba a ser un paradigma de guerra que conduce al cambio de gobierno en el siglo XXI, usando la protesta popular, y enfatizando la importancia de los medios no militares en la resolución de una crisis, idea que fue fuertemente utilizada en Crimea. En palabras de Gerasimov “las medidas políticas, económicas, informativas, humanitarias y no militares se han empleado con el potencial de protesta”.

A lo anterior Garasimov agregó hace tiempo, el tema de la importancia del espacio virtual en la guerra moderna, y desde los 90, la forma como internet había revolucionado el espacio informativo, y, por lo tanto, la posibilidad de afectar no solo la capacidad militar del adversario, sino también su liderazgo político. Veía esta potencialidad para que la guerra fuera continuada por otros medios, así como Carl von Clausewitz vería en el siglo XIX a la guerra como la continuidad de la política por otros medios.

Creo que sus ideas se entienden mejor, si se agrega un hecho fundamental, que el General Gerasimov es un gran estudioso de Estados Unidos, y la forma como lo impresiona la guerra del golfo de 1991. Especial relevancia adquiere el concepto de centro de gravedad, también expresado en argollas o círculos, que va desde la destrucción de fuerzas a remover o eliminar al líder o el conjunto del liderazgo político. En concreto, la manera como se ha referido a la utilización que se hizo de fuerza militar para sacar del poder tanto a Saddam como a Noriega, juzgarlos y condenarlos; presente después en la baraja de naipes con la que se buscaba al resto del liderazgo iraquí.

El concepto de anillos no es original del ruso, sino de J. Warden, oficial de la fuerza aérea norteamericana. En esta concepción, clave para Gerasimov es la relevancia que se le otorga a la captura o exilio del líder político del adversario, no solo como efecto comunicacional, sino para consolidar la destrucción de las fuerzas militares que se han confrontado.

Basta escuchar a Putin para darse cuenta de la sintonía que tiene con Gerasimov, y, al igual que Estados Undos en su oportunidad, la búsqueda de un cambio de gobierno como parte integral del esfuerzo bélico. Para nosotros, permite entender que estas fuerzas armadas ya no son las de la Unión Soviética, sino unas que se adaptan mejor al poder hoy disminuido, pero que busca ser un actor vigente en la recreación de la gran Rusia, y en devolverle el respeto que consideran perdido. El día que eso se le reconozca USA en una negociación, habrían logrado ambos su objetivo.

Como conclusión, desconozco cuánto poder tiene hoy Gerasimov en la invasión de Ucrania, aunque es obvia para mí su influencia en esta campaña. Me fue confirmado cuando leí que se le había pedido la renuncia. Como nada ha aparecido después al respecto, podría ser más que noticias falsas, nada menos que el reconocimiento hecho por sus rivales de su influencia en esta campaña.

Y por lo mismo, su fin si es que fracasa.