Más de 10 mil soldados rusos han muerto desde el inicio de la invasión en Rusia, aseguró el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski. Una información no contrastada por las autoridades de Moscú, después de criticar duramente la decisión de la OTAN, de negarse por el momento a crean una zona de exclusión aérea, responsabilizando a la alianza de las muertes en combate que puedan llegar a partir de ahora.   “Sabiendo que nuevos ataques y bajas son inevitables, la OTAN ha decidido deliberadamente no cerrar el cielo de Ucrania.

Hoy, el liderazgo de la Alianza dio luz verde para más bombardeos de ciudades ucranianas al negarse a crear una zona de exclusión aérea”, ha dicho Zelenski en un discurso lanzado desde Kiev.

 

​El mandatario, este sábado, ha asegurado que sus fuerzas han infligido derrotas a los combatientes rusos “que no han visto en sus peores sueños”. “Infligimos pérdidas a los ocupantes que no vieron ni en sus peores sueños. El Ejército ruso no llegó a las fronteras previstas, pero llegó a casi 10 mil soldados rusos muertos. Son chicos de 18 a 20 años, muy jóvenes, casi niños”, ha lamentado. “Ni siquiera pudieron explicarles a qué se dirigían y por qué estaban en una tierra extranjera. Rusia definitivamente podría darle a su gente algo más que la muerte”, ha asegurado el presidente.

Horas antes, Zelenski había reiterado duras críticas contra la OTAN por su falta de voluntad. “Todas las personas que morirán a partir de este día también morirán por tu culpa”, ha acusado el presidente ucraniano, a la que le ha reprochado su “debilidad” y su “desunión” en este sentido. “Todo lo que la Alianza ha logrado hacer hasta ahora es transportar cincuenta toneladas de combustible diesel para Ucrania a través de su sistema de adquisiciones.

Probablemente para que podamos quemar el Memorándum de Budapest. Para que arda mejor”, ha ironizado Zelenski. “¿Es esta la OTAN que queríamos? ¿Es esta la Alianza que estabais construyendo?”, se ha preguntado un Zelenski que ha asegurado que no podrán “sobornarles” con litros de combustible a cambio de litros de sangre ucraniana. En ese sentido, Zelenski ha asegurado que la última cumbre de la OTAN ha resultado ser un encuentro “débil” y “confuso”, en el que, ha dicho, ha quedado claro que “no todo el mundo considera que la lucha por la libertad sea el objetivo número uno de Europa”, pese a que son conscientes de “los planes del enemigo”. “Durante nueve días hemos visto una guerra brutal. Están destruyendo nuestras ciudades.

Están bombardeando a nuestra gente, a nuestros niños y nuestros barrios residenciales. Iglesias. Escuelas. Destruyen todo lo que asegura una vida normal y quieren continuar”, ha lamentado el presidente ucraniano. Así, Zelenski considera que la OTAN se está “autoengañando” al mantener esta postura al decidir no crear una zona de exclusión aérea. Una postura, ha dicho, propia de los “débiles” y los “desconfiados”. A pesar de estas críticas palabras hacia la OTAN, acto seguido, Zelenski ha querido agradecer a “los amigos” de la Alianza. “La mayoría de nuestros socios más poderosos (…) no están ayudando pase lo que pase desde el primer día de la invasión” y “por eso no nos sentimos solos”.

Parte de guerra Más tarde, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Ucranianas ha reiterado la cifra de 10 mil rusos muertos y ha destacado que en las últimas horas han sido derribados dos aviones, cinco helicópteros y se ha capturado a tres pilotos rusos. Además, desde el inicio de la invasión, Rusia habría perdido 269 carros de combate, 945 vehículos blindados, 105 baterías de artillería, 39 aviones y 40 helicópteros. Por otra parte, En la región de Brovari, cerca de la localidad de Peremoha, la aviación ucraniana ha bombardeado a la 15ª Brigada de Infantería rusa.

Además, ha muerto el comandante del 247ª Regimiento de Guardias de Asalto del Distrito Militar Sur de Rusia, el coronel Konstantin Zizevski, según Kiev. El parte de guerra también incluye un bombardeo ruso sobre Bila Tserkva en el que más de 20 viviendas han resultado dañadas y en Irpen el bombardeo ha dañado una vía férrea, lo que ha impedido el tráfico de trenes para evacuar a civiles.