La actriz mexicana se luce en “Duro de cuidar 2″, película que Amazon incorporó a su catálogo reciente. Con un largo y exitoso trabajo en Hollywood, la mexicana es conocida por su temperamento divertido y su buen humor; estos momentos de su vida lo demuestran

Después de una jornada de trabajo estresante, a veces se precisa un rato de “pensar en nada” y para eso, una gran ayuda son las llamadas películas pochocleras. Esas que no tienen un gran argumento, jamás recibirían premios ni serían alabadas por los críticos, pero que ofrecen una serie de secuencias de acción y algunos gags bien logrados que no solo divierten, sino que por un rato hacen olvidar las pesadillas del día.

Entre estas películas está Duro de cuidar 2. La ofrece el catálogo de Amazon y como la primera, la vuelven a protagonizar el carismático Ryan Reynolds Samuel L. Jackson. Pero, a diferencia de la anterior donde tenía un papel secundario, en esta Salma Hayek ocupa un rol protagónico. Al ver a la mexicana dan ganas de preguntarle cómo hizo para detener el tiempo. Porque si los 50 de hoy son los 40 de ayer, viendo a la morocha, sus 55 actuales en realidad parecen 30.

En Duro de cuidar 2, Salma no aparece como una señora calladita y modosita sino como Sonia Kinkaid, una mujer aguerrida, enamorada y sensual. “Quería mostrar el hecho de que, no porque una mujer llegue a la mediana edad, significa que deja de ser fuerte. No todo en la vida de una mujer es sobre su identidad y la maternidad. A los cincuenta tenemos mucho que ofrecer y mucho dinamismo dentro de nosotras”, aseguró en una entrevista, algo que resultó más una declaración de principios que una respuesta tribunera.

En la película, Hayek corre, se la pasa a los tiros y muestra que mantiene su sensualidad intacta. Es cierto que su inglés nunca logró superar la categoría de “pasable”. Esto, que podría parecer un impedimento, agranda su figura porque justamente si con su mal inglés logró imponerse en el planeta Hollywood, mejor no pensar dónde hubiera llegado son una pronunciación perfecta. Aunque orgullosa de sus orígenes mexicanos, sabe que su acento resultó una barrera: “Hubo directores de estudios que me dijeron: ‘Podrías haber sido la estrella más grande de EEUU, pero naciste en el país equivocado. Nunca podrás ser una protagonista principal, porque no podemos correr el riesgo de que abras la boca y la gente piense en sus empleadas’”.

Hayek aseguró que amó a su personaje. Estaba tan metida en su rol de Sonia Kinkaid que en un momento en que debía cachetear a Reynolds se le fue la mano. “Todavía puedo sentir el agudo escozor de su pequeña mano abriéndose camino hasta mis suaves pómulos de Hollywood. Que Dios se apiade de su alma”, contó el actor mostrando que humor y carisma le sobran.

Aunque Salma protagoniza la mayoría de las escenas de acción y sorprende por su agilidad, no siempre le fue bien en el rubro “destreza física”. Según reveló luego de “superar muchos obstáculos, pruebas de pantalla y muchas audiciones”, logró ser una de las cuatro finalistas para interpretar a Trinity en MatrixSin embargo, no logró el papel. ¿Qué sucedió? “Todo iba bien hasta que trajeron a los coordinadores asiáticos de acrobacia. Era el momento de la prueba física. Yo soy una persona flexible y ágil, pero soy vaga, nunca fui al gimnasio. Luego me dijeron: ‘¡Tienes que correr!’ y yo pregunté: ‘¿a dónde?’. Ni siquiera pude dar una vuelta por la habitación”.

El momento incómodo no terminó ahí. Su amiga, Jada Pinkett Smith, también era parte de la prueba y al verla audicionar, Salma pensó. “¡Aquí viene Jada, una máquina sexy y delgada! ¡Ay Dios mío! ¡Ella es tan buena! ¡Fue muy embarazoso! Ella estaba tan en forma, concentrada, disciplinada. La miré y pensé: ‘Eso es lo que quiero ser cuando sea mayor’”. Aunque ninguna de las dos recibió el papel, a Pinkett Smith la llamaron para interpretar a Miobe en Matrix 4, pero a Salma ni siquiera para un cameo.

Si en las pruebas de resistencia a Salma no le fue muy bien, sí se preparó mejor para dar su primer beso. En 2019 contó una divertida anécdota sobre su técnica para besar. Tenía 15 años y llevaba varios meses noviando con un muchacho pero sus labios no se habían tocado. Él era mayor que ella y le advirtió que si seguían sin besarse, terminarían porque la situación le parecía “ridícula”.

Inexperta, Salma realizó una encuesta entre sus amigas para saber lo que tenía que hacer cuando el momento llegara. Entre los diversos consejos prestó especial atención al de una amiga que le aconsejaba. “Cierra los ojos y asegúrate de que tu boca sepa bien”.

Así que a la actriz no se le ocurrió mejor idea que ponerse miel en los labios para que, llegado el momento, si algo salía mal, al menos él tuviera el recuerdo de su sabor. El beso llegó pero al tiempo la relación se rompió. Al despedirse Salma le preguntó a su ahora ex novio a qué supo ese beso y él le contestó: “a miel”.

Pero lo divertido de la anécdota no termina ahí, porque Salma volvió a ponerse miel y entonces “me quemé mi boca, tenía hormigas en la noche en mi habitación comiendo mi cara. Así que, por favor chicas, no hagan lo de la miel en sus labios si van a besar por primera vez”.

De la vida privada de Salma se sabe que es una gran amante de los animales -aunque le tiene pánico a las serpientes- y en una de sus propiedades vive con caballos, perros rescatados, gallinas y hasta con alpacas. Lo que pocos sabían es que también convive con un búho lo que provocó un entre divertido e incómodo momento con Harry Styles.

En el programa The Ellen Show, contó que el cantante la visitó en su casa de Londres y quedó fascinado con el ave. “Él me decía, ‘necesito un búho en mi vida’”, recordó ante la mirada atenta de Ellen DeGeneres. Hasta ahí solo era una celebridad hablando con otra celebridad sobre su original mascota, pero en el momento que menos esperaba, el búho voló, se posó en la cabeza de Styles, comenzó a toser hasta escupir una bola de pelo de rata encima de él. “Él fue genial y no gritó”, finalizó la morocha aunque no dijo si desde ese día Styles detesta a los búhos.

Como decíamos al principio, en Duro de cuidar 2, Salma se muestra muy sensual con ropa ajustada que realza su cuerpo e incluso se permite bromear sobre sus pechos. Esos mismos por los que, cuando era chica, rezaba para que no le crecieran. Hoy se muestra orgullosa y segura, pero no siempre la pasó bien grabando escenas hot. La actriz admitió que se sintió muy mal en las escenas de sexo que filmó con Antonio Banderas para La balada del pistolero.

 

En una entrevista en el podcast Armchair Expert reveló que la escena de amor no estaba en el guion original, y solo se exigió cuando el estudio notó la química entre ellos. Aunque el set estaba cerrado y Banderas fue muy respetuoso, Hayek vivió toda la situación como una verdadera pesadilla. “Yo nunca había hecho algo de ese tipo, así que cuando íbamos a empezar a grabar comencé a llorar. Me tomó ocho horas en lugar de una hora. Casi me despiden”.

El drama no terminó ahí para Hayek, ya que también la pasó mal cuando la película llegó a los cines. Cuando se proyectó la famosa escena la noche del entreno, la actriz se levantó de su butaca, salió de la sala y obligó a su familia a hacer lo mismo.

Lejos de esos inicios, Salma logró alejarse del estereotipo sexy que le imponían para encarnar mujeres aguerridas y comprometidas. Y en su vida cotidiana Hayek no se queda atrás. Es una de las actrices que con más vehemencia denunció el sexismo y el racismo tanto de su país como de Hollywood. Esto le trajo consecuencias, asegura que ya no la llaman tanto para participar en producciones. En una entrevista en El Confidencial dijo/denunció que “prefieren a actrices que no den su opinión, que no protesten y que se lo pongan fácil. Pero yo no sé tener la boca cerrada. Y cuando veo algo que no me gusta, sobre todo cuando se trata de la situación de la mujer, tengo que decirlo”. Con su postura quizá no se gane el aplauso de los grandes estudios, pero sí el de una multitud silenciosa que ve en ella, no solo a una actriz triunfadora sino a una Mujer con mayúscula.