¿Qué ha llevado al presidente de Rusia, Vladimir Putin, a imponer una guerra contra Ucrania que podría sacrificar a una generación entera? ¿cuáles son sus odios no resueltos? ¿Qué busca y qué hay detrás de sus decisiones? ¿cómo nos impacta al mundo? Hace unos días el tema mundial se enfocaba en una pandemia, hoy, el mundo podría estar al borde de una nueva era de guerras ya que desde la caída del muro de Berlín, la relación entre Rusia y Occidente no se había tornado tan tensa como en los últimos días. Putin inició una operación militar en Donbás al este de Ucrania, la madrugada del jueves 24 de febrero del 2022; una invasión que busca la desmilitarización de Ucrania.

Desde entonces los bombardeos en varias ciudades ucranianas incluida su capital, Kiev, han dejado como saldo la pérdida catastrófica de cientos de vidas y el sufrimiento humano que se intensifica día con día. Putin lo dejó claro en su discurso; dijo que la operación se enfocaría en la desmilitarización y desnazificación de Ucrania, al referir que el ejército ucraniano amenaza a Rusia.

Hay quienes piensan que esta invasión, que dicho sea de paso ha sido ignorada por China, se central en la ilusión de civilización y el ansia de poder de Vladimir Putin, al tiempo de compararlo con el dictador Hitler.

Expertos creen que el presidente ruso está presentando signos de locura, poca empatía y un síndrome desatado del narcisismo. Otros, como el político Henry Kissinger, reflexionan sobre el significado de Ucrania para Rusia y el por qué Putin no puede permitir que Ucrania se una a la OTAN. Basado en que Ucrania era parte de Rusia durante siglos y sus historias estaban entrelazadas desde mucho tiempo atrás, Kissinger, refiere que los ucranianos viven en un país de historia compleja y una composición políglota, divididos entre el este y oeste.

La parte occidental se incorporó a la Unión Soviética en 1939, cuando Stalin y Hitler se repartieron el botín. Crimea pasó a formar parte de Ucrania en 1954 con el 60 por ciento de su población rusa. Por lo tanto el intento de un ala de Ucrania de dominar a la otra, ha sido el factor de este conflicto. De ahí el por qué Rusia no puede permitir que Ucrania entre a la OTAN, sería permitir la entrada a los enemigos y no poder establecer sus armas en Crimea.

El político Kissinger, concluye que para que Ucrania sobreviva, es necesario que aprenda a jugar con Europa y a su vez con Rusia. ‘’La prueba no es la satisfacción absoluta sino la insatisfacción equilibrada” afirma Kissinger. Mientras los días pasan y las aristas del conflicto se siguen analizando, casi 140 países incluido USA, han impuesto sanciones económicas que han bloqueado al banco Central Ruso y a sus principales bancos del resto del sistema financiero, sanciones que podrían llevar a Putin a su fin.

Pero mientras se define el destino en las mesas de diálogo y la ONU consigue el número de votos necesarios para exigirle a Rusia que pare la Guerra, cada minuto que transcurre hay gente inocente muriendo por las decisiones de otras personas.

Vivimos en un mundo globalizado e interconectado por una extensa cadena de suministros, bancos, deportes, y por más lejos que esté México del conflicto, lo que pase en un lugar difícilmente dejará de afectar a otro. No hay que olvidar que Rusia y USA son los dos mayores productores de petróleo y gas natural a nivel mundial y los precios de la energía ya comienzan a dispararse. Sentiremos la guerra en nuestros bolsillos.

Por otro lado, valdría la pena destacar que Ucrania ha demostrado que la vida es mejor que la muerte y que la libertad es mejor que la opresión, al dejar ver su gran capacidad de resiliencia y valentía en medio de esta pesadilla. El apoyo hacia lo Ucranianos por parte de numerosos países nos muestra también que la solidaridad es mejor que el odio.

Debemos mantener la curiosidad y la mente abierta para comprender lo que estamos enfrentando y entenderlo como un alegato en favor de la empatía más genuina. Ojalá que quienes observamos de lejos el conflicto, tengamos la capacidad para comprender los valores y la psicología desde los cuales se mueve el mundo en pleno 2022.