La ‘influencer’ habló de los costosos y lujosos obsequios que le daban sus parejas; además recordó cómo fue su primer relación amorosa.

Manelyk González, ex estrella de Acapulco Shore, reveló en una entrevista para el programa El minuto que cambió mi destino que tuvo su primer sugar daddy cuando tenía 19 años de edad, lo que le llevó a abandonar la casa que compartía con su familia.

La influencer también recordó los lujosos regalos que le dieron sus entonces parejas, tales como autos y un spa. Antes de relatar su experiencia con los sugar daddies, la famosa habló de su primer novio y amor de su vida. Aseguró que era “un vago, bueno para nada”, pues dijo que a ella le gustaban los hombres malos, “rebeldes, chacales, feos”.

Te recomendamos: Manelyk dice que le pagaban una “mier…” en ‘Acapulco Shore’; ganaba más de 100 mil pesos “Yo quería tener una vida que mis papás no me podían dar, me empecé a relacionar con gente que no era de mi nivel social. Traían chofer, escoltas, que la bolsa”, dijo.

Manelyk señaló que siempre ha salido con hombres mayores que ella. Fue antes de entrar a la universidad que comenzó a trabajar en un restaurante para hombres, lugar en el laboró por dos años hasta que conoció al que sería su primer sugar.

“Si una de todas maneras está con un hombre que te va a poner el cuerno, te trata mal, no te va a dar nada y te acuestas con él, ¿por qué no estar con una persona que te va a dar absolutamente todo haciendo lo mismo? Yo no le veo absolutamente nada de malo, al final es tu cuerpo y haces lo que tú quieras”, comentó.

Manelyk habla de su vida con sus ‘sugar daddies’ Mencionó que en aquel momento se fue a vivir con su sugar daddy; sin embargo, no puedo regresar a su casa cuando terminaron, por lo que vivió complicados momentos.  Más adelante comentó que tuvo varios sugar daddies: “Yo no tenía un novio pobre, era imposible. Mis requisitos eran: tiene que ser mayor que yo y tener dinero”, dijo.

Al ser cuestionada sobre el dinero o los regalos que le hacían, la influencer comentó: “Obviamente en ese entonces pedía tonterías, ahora pediría otra cosa: ‘quiero esa bolsa, ese reloj, me compras tal, llévame al antro, necesito una transferencia, necesito pagar la renta'”.

Además de bolsas de marcas de lujo, le regalaron una camioneta y le pusieron un spa, el cual quebró debido a su falta de interés en el negocio. “Fue un capricho… me pusieron un spa en el Pedregal. Me duró dos años y lo troné, o sea, no me interesaba, no me paraba ahí ni por equivocación. Ahorita, yo digo: ‘Dios mío a la edad que tenía con la inteligencia que tengo ahorita, sería la primera dama'”, concluyó.