Está compuesto por miles de tanques, misiles y carros de asalto rusos que ocupan más de 60 kilómetros de largo. Se aprestan a sitiar la capital ucraniana. Allí esperan uno de los bombardeos más intensos en Europa desde la II Guerra Mundial

El código de acceso para facilitar el paso es “Slava Ukraini” (Gloria a Ucrania), el saludo nacional despreciado profundamente en el Kremlin. La respuesta para abrir el paso es “Geroyam Slava” (Gloria a los héroes). Consignas elementales, aunque efectivas, que usan los partisanos ucranianos que organizan las barricadas en el oeste y el sur de Kiev. Están ante una misión imposible: detener al convoy de la muerte.

Frustrados ante el primer avance rechazado por las fuerzas locales, los generales rusos decidieron rodear la capital ucraniana con toda la parafernalia bélica que habían acumulado en los últimos meses en la traicionera Bielorrusia. Para eso, organizaron un convoy de tanques, carros de asaltos, baterías de misiles, camiones cargados de soldados, un hospital de campaña y todo lo que podrían necesitar para arrasar Kiev. De esa manera esperan la rendición del gobierno ucraniano mientras los misiles y las bombas destruyen y matan.

Las dramáticas imágenes publicadas por la compañía satelital Maxar Technologies el lunes por la noche mostraban un enorme convoy de más de 60 kilómetros de largo de vehículos militares rusos serpenteando a lo largo de las carreteras al noroeste de Kiev. Habían cruzado el puente de Chernóbil –la ciudad, no la planta nuclear- y avanzaban por una ruta de doble mano que conforme se acerca a la capital se abre hacia diferentes autopistas. Son las fuerzas que el Kremlin envió hace dos meses a su aliada Bielorrusia del dictador Alexander Lukashenko, íntimo de Putin, para unos “ejercicios militares” y que nunca se retiraron a sus bases. Permanecieron en ese país agazapados para atacar. Sabían que ese era el lugar mejor ubicado y más seguro para esperar el momento. Desde la frontera bielorrusa, se puede llegar en auto a Kiev en unas dos horas.

De hecho, otras imágenes de satélite de Maxar mostraron ayer que Rusia sigue aumentando la cantidad de vehículos militares, potencia aérea y armamento en Bielorrusia. Desde la ciudad de Brest, en el este del país, hasta Gomel, en el oeste, las fuerzas rusas aparecen nítidas en las bases aéreas, en las ciudades e incluso en los campos aledaños. Están armando allí la retaguardia para abastecer a las fuerzas del convoy.

Otras fotografías satelitales muestran también que los rusos construyeron un enorme puente de pontones sobre el río Pripyat, en la gran zona de exclusión de Chernóbil, que abarca partes del territorio de Ucrania y Bielorrusia, por donde pasó el grueso de los tanques que hoy avanzan por el oeste de la capital ucraniana.

Ya tuvieron resistencia. En Bucha, a 24 kilómetros al noroeste de Kiev, las imágenes publicadas en Internet mostraban las sangrientas secuelas de una de las emboscadas y tiroteos más brutales de estos seis días de guerra. Aparentemente, una unidad de soldados del ejército ucraniano y voluntarios locales se enfrentaron a una columna de avanzada rusa. También se observaron incendios y nubes de humo cerca de una represa estratégica y la pequeña ciudad de Ivankiv. En algunos puntos del convoy, los vehículos parecen estar separados por muchos metros; en otros, viajan dos o tres en paralelo ocupando ambas manos de la ruta. En algunas imágenes, se pueden ver edificios en llamas cerca de la carretera.

“Mira lo que han hecho en mi casa, pero hemos dado lo mejor que teníamos y ahora todo lo que queda del invasor son piezas de recambio”, comentó un residente de Bucha mientras filmaba con su teléfono móvil los restos de los tanques y otros equipos rusos. Otros vídeos mostraban los cadáveres de los jóvenes soldados invasores. Todos aseguran haber batido a una de las unidades de avanzada del convoy. Anatolii Fedoruk, el alcalde de Bucha, celebró la batalla mientras observaba, paradójicamente, la destrucción: “Las fuerzas armadas de Ucrania detuvieron la columna enemiga… Estos son los resultados de su invasión y del trabajo de nuestras fuerzas armadas. Por desgracia, el sector privado, las casas, también ha sufrido daños, pero lo reconstruiremos. Deseo salud a nuestras fuerzas armadas que han trabajado muy bien. ¡Todo por Ucrania!”.

La inteligencia de defensa británica emitió su propia actualización en la mañana de este martes, sugiriendo que las fuerzas rusas estaban avanzando muy lento. “El grueso de las fuerzas terrestres de Putin permanece a más de 30 km al norte de Kiev, su avance ha sido frenado por las fuerzas ucranianas que defienden el aeródromo de Hostomel, un objetivo ruso clave desde el primer día del conflicto”, dijo. El informe agrega que: “Los fallos logísticos y la firme resistencia ucraniana siguen frustrando el avance ruso”.

Hostomel era clave para los planes rusos. Las fuerzas especiales debían tomar el aeropuerto para que pudieran aterrizar los Ilyushin IL-76 con al menos 100 soldados de la infantería cada uno. El viernes, las defensas ucranianas derribaron uno de esos Ilyushin cuando estaba ya desplegando sus ruedas para posarse en la pista. Hubo muchos muertos y los generales del Kremlin decidieron ir por el plan B, movilizar todas las tropas guardadas en Bielorrusia.

Más abajo de Bucha, las fuerzas ucranianas utilizaron misiles antitanque suministrados por Occidente para destruir otra parte del convoy ruso en un puente que sirve de ruta principal hacia Kiev. La columna rusa fue devastada y los cadáveres yacen al lado de la carretera, aseguraron los lugareños. Funcionarios ucranianos informaron a la CNN de que estaban “entusiasmados por la victoria en el puente”.

Victorias parciales que pueden levantar el ánimo de las defensas pero que resultan liliputienses ante el convoy de la muerte que sigue avanzando para asediar Kiev, rodeando la ciudad, cortando los suministros y las rutas de escape.

“Rusia está tratando de rodear Kiev para ahogarla y pedir la rendición incondicional”, dijo un alto funcionario del Pentágono estadounidense al Washington Post. Explicó que las fuerzas de Putin ya utilizaron esta táctica de asedio en otras partes de Ucrania, incluyendo la ciudad norteña de Chernihiv y Jarkov en el noreste. La posibilidad de un ataque de este tipo en la capital, de casi 3 millones de habitantes, aumenta la preocupación de que el número de víctimas en las próximas horas se cuenten de a miles.

Los rusos son especialistas en lo que en la jerga militar se conoce como la “Doctrina Grozni”, un estilo tradicional de fuego indiscriminado para forzar el éxodo masivo y aislar a los combatientes. Los rusos lo utilizaron para entrar a sangre y fuego en ciudades de Chechenia, Siria y Georgia. Pareciera ser ese el claro propósito del enorme convoy que transporta, sobre todo, artillería pesada. Antes de comenzar con el bombardeo, ya desplegaron otra vieja táctica, la de la propaganda. El ministerio de Defensa de Rusia advirtió a los residentes de Kiev que abandonen sus hogares, ya que planea “atacar objetivos” en la capital ucraniana. En un comunicado emitido el martes por la tarde dijeron que las fuerzas rusas se están preparando para lanzar “ataques de alta precisión” contra el “Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y el 72º Centro de Información y Operaciones Psicológicas (PSO)”.

Una vez que se desplieguen las fuerzas que trae el convoy de la muerte, lo más probable es que comience uno de los peores bombardeos que azotaron a Europa desde la Segunda Guerra Mundial.