Los representantes se volvieron a encontrar en Bielorrusia con un inesperado apretón de manos, que alguien en principio quiso evitar

La segunda ronda de negociaciones entre Rusia y Ucrania sobre la invasión que lleva adelante el Ejército de Putin ha comenzado este jueves en Belovezhskaya Pushcha, en la región bielorrusa de Brest, cerca de la frontera polaca.

El encuentro comenzó con un accidentado saludo, que mezcló tensión con incomodidad y hasta alguna sonrisa.

El ministro de Defensa ucraniano, Oleksii Reznikov, llegó a la mesa sin mayores intenciones de congeniar con sus homólogos rusos, y se sentó directamente sin mayor protocolo. Pero luego se puso de pie para estechar las manos de la contraparte.

Allí, la tarea de coordinar el turno de saludos fue difícil, con repetidos cruces e interrupciones de manos estiradas. Alguno llegó a sonreír pese al contexto bélico y las amenazas de un recrudecimiento de la invasión.

Como ocurrió en la primera ronda de negociaciones, el pasado día 28 de febrero, los representantes ucranianos llegaron a la reunión con ropa informal de color verde olivo y la delegación rusa nuevamente con trajes formales.

“Comenzamos a hablar con representantes rusos. Los temas clave de la agenda: 1. Alto el fuego inmediato; 2. Tregua; 3. Corredores humanitarios para la evacuación de civiles de pueblos/ciudades destruidos o constantemente bombardeados”, escribió Myjailo Podoliak, asesor de la oficina del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

Las negociaciones han comenzado con tres horas de retraso respecto al horario previsto por la parte rusa. Las nuevas negociaciones entre Rusia y Ucrania, cuando se cumple el octavo día de la guerra, debían comenzar en torno a las 12 GMT, según había informado el jefe de la delegación rusa, Vladímir Medinski, que se refirió a “la complejidad de la logística de la parte ucraniana, que se reúne en Polonia y luego viene hasta aquí, hacia la región de Brest en Bielorrusia”.

“Estamos preparados para negociaciones, estamos abiertos para la diplomacia, pero de ninguna manera estamos preparados para aceptar los ultimátum rusos”, afirmó ayer el ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba.

Medinski dijo este miércoles que en la primera reunión de las delegaciones, que se celebró el 28 de febrero, fueron abordadas “unas propuestas rusas” relacionadas con un “alto el fuego inmediato”.

Agregó que sobre algunas de ellas, “en lo general, hubo un entendimiento en la mesa de las negociaciones”, pero sobre otras, “como era de esperar, la parte ucraniana tomó un tiempo para reflexiones y consultas en Kiev”.

Rusia usa como excusa para su ataque -que ya le costó la vida a más de dos mil civiles- un reclamo de “desmilitarización y desnazificación” de Ucrania, así como el reconocimiento de la soberanía rusa sobre la península de Crimea, anexionada en 2014, y de la independencia de las repúblicas populares del este ucraniano, además de un estatus neutral de Ucrania con respecto a la OTAN.