Las medidas adoptadas por la Casa Blanca también apuntan a la dictadura bielorrusa de Alexander Lukashenko por su apoyo a la invasión de Ucrania

En una nueva maniobra de presión contra el régimen de Vladimir Putin por la invasión de Ucrania, Estados Unidos anunció este miércoles sanciones contra la industria petrolera rusa y su sistema de defensa, con el objetivo de “restringir la maquinaria de guerra” del Kremlin.

El gobierno de Joe Biden también informó que tomará medidas para responsabilizar a la dictadura de Bielorrusia, aliada de Moscú, por permitir la invasión de Ucrania.

En un comunicado, la Casa Blanca indicó que las sanciones “debilitarán el sector de la defensa rusa y su poder militar, apuntará a las fuentes de riqueza más importantes de Rusia y prohibirá el acceso de las aerolíneas rusas al espacio aéreo de Estados Unidos”.

Washington ampliará las restricciones contra el régimen de Alexander Lukashenko para ahogar su importación de bienes tecnológicos: “Esta acción ayudará a prevenir el desvío de artículos, tecnologías software a través de Bielorrusia hacia Rusia y degradará significativamente la capacidad de ambos países para mantener su agresión militar y proyectar poder”.

Según el gobierno norteamericano, esta medida “limitará gravemente la capacidad de Rusia y Bielorrusia para obtener los materiales que necesitan para apoyar su agresión militar contra Ucrania”.

Asimismo, el Departamento de Estado impondrá amplias sanciones dirigidas al sector de la defensa de Rusia “para restringir aún más la maquinaria de guerra de Putin”. “Esta acción impondrá costes significativos a las empresas rusas de desarrollo y producción de armas. En total, se designarán 22 entidades rusas relacionadas con la defensa, incluidas las empresas que fabrican aviones de combate, vehículos de combate de infantería, sistemas de guerra electrónica, misiles y vehículos aéreos no tripulados para el ejército ruso”, detalló la Casa Blanca.

A través de los controles a la exportación de equipos de extracción de petróleo y gas, el Departamento de Comercio norteamericano impondrá restricciones a las exportaciones de tecnología que podrían apoyar la capacidad de refinado de Rusia a largo plazo.

“Estados Unidos y nuestros aliados y socios no tienen un interés estratégico en reducir el suministro mundial de energía, razón por la cual hemos excluido los pagos de energía de nuestras sanciones financieras. Pero nosotros y nuestros aliados y socios compartimos un fuerte interés en degradar el estatus de Rusia como principal proveedor de energía a lo largo del tiempo”, agrega el texto.

El Departamento de Comercio norteamericano también sancionará a las entidades de Rusia y Bielorrusia “que hayan participado, contribuido o apoyado de algún modo a los servicios de seguridad, los sectores militar y de defensa rusos, y/o los esfuerzos de investigación y desarrollo militar y de defensa”.

“Estas acciones garantizarán que tanto los militares como los sectores aeroespacial, marítimo y de alta tecnología no obtengan bienes tecnológicos y tecnología de Estados Unidos que puedan ser utilizados para apoyar el mantenimiento técnico y la innovación rusos”, apuntó la Casa Blanca.

Como anunció el presidente Biden, Estados Unidos también cerrará el espacio aéreo a todos los vuelos rusos, aislando aún más a Rusia y añadiendo una presión adicional a su economía: “Esto incluye los aviones certificados, operados, registrados o controlados por cualquier persona relacionada con Rusia”. Esta medida también incluye la revocación de la capacidad de todas las aerolíneas rusas -tanto de pasajeros como de carga- para operar desde y hacia destinos estadounidenses.

“Con esta medida, Estados Unidos se une a más de 30 de los mercados de la aviación más importantes del mundo al negar a las compañías aéreas rusas la posibilidad de operar”, concluye el comunicado de la Casa Blanca.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, señaló este miércoles que “está claro” que Rusia ataca a civiles ucranianos de forma intencionada, pero ha declinado decir si cree que Moscú comete crímenes de guerra en el contexto del conflicto.

“Está claro (que Rusia ataca a civiles)”, dijo el mandatario estadounidense, que remarcó que, no obstante, “es demasiado pronto” para acusar a Rusia de crímenes de guerra. “Lo seguiremos de cerca”, agregó, según recogió la cadena de televisión CNN.

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, acusó este miércoles a Rusia de movilizar bombas de racimo y otras armas prohibidas por la Convención de Ginebra en su ofensiva en Ucrania.

Las declaraciones de Thomas-Greenfield se producen en momentos en que las fuerzas rusas atacan varias ciudades ucranianas mientras acumulan tropas en torno a Kiev, la capital.

“Parece que Rusia se está preparando para aumentar la brutalidad de su campaña contra Ucrania”, manifestó la funcionaria norteamericana ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Y agregó: “Hemos visto videos de las fuerzas rusas movilizando armamento excepcionalmente letal hacia Ucrania, que no tiene cabida en el campo de batalla. Eso incluye bombas y municiones de racimo y de vacío, que están prohibidas por la Convención de Ginebra”.