Osea, si la estrategia de la infodemia siempre le sale del nabo al sector opositors, no se entiende que en su conversión en ucranianos de ocasión hayan recurrido a esa misma estrategia para mantener la narrativa de Putin el malo, uy qué malo, y Volodímir Zelenski el bueno, uy qué bueno, hijo de bueno también.

Quizá su afición un poquito fanática al loretismo pando explica que le hayan entrado a la construcción de montajes más chafas que los de la odontópata Ximénez y de la Casa gris que ya no saben cómo mantener a fuerza de hashtags muy desconchinflados.

Yo digo que no está mal la idea de mantener la bonita tradición de apoyar la narrativa gringa sacada de las películas de Stallone y Schwarzenegger, pero hacerlo con videos muy viejos, retocados, cursis y melodramáticos a los que solo falta que salga a cantar Dante Delgado como si fuera el niño Yahwi, es un poquito guango.

Y es que la fifisauriza, en su afán por tener su Che Guevara anticomunista, le rinden al preciso ucraniano un culto como de líder de secta satánica, obviando que en su propaganda autocomplaciente se cuaja de imágenes de otro tiempo, sin contexto y artificiales, demostrando que los whitexicans nacen en cualquier parte: Por eso declara cosas como: “Es muy conmovedor para mi porque veo a europeos rubios y de ojos azules siendo asesinados” (bueno, el entrevistador de la BBC en vez de cuestionarlo casi lloraba como si fuera de la nómina de Ladillus).

Cualquiera diría que Markititititito Cortés, Charly Alazraki y Ricardo Anaya lo están coucheando, por eso las verdaderas víctimas, los ucranianos casi no aparecen en su show, a menos que sirvan a su causa.

Solo falta que la señora Cuevas, la alcaldesa monrealista-prianchuchista, se ofrezca asesorarle la imagen a Zelenski para que aparezca como ella, de una manera que ni parece posada, estudiando leyes afuera de un Carls Jr., para enfrentar la “injusta” acusación por torturar y amenazar policías. Sin duda, Vladimir Putin es un sátrapa, pero lo es de manera genuina; no quiere quedar bien como el propio Biden, que quiere aparentar ser un héroe cuando no lo es, que no tiene amigos sino intereses y que representa a un país que se rige por la lógica intervencionista del “Big Stick”.

Quizá por eso la barra whitexicanista le etzita todo esto, prefiere la Doctrina Monroe a la Doctrina Estrada. Ya se sabe, la banda que como el ChikiliQuadri en éxtasis y patibulario, ya quería ir a tomar la Embajada Rusa.