El ex secretario de Seguridad escondía cuchillos, machetes y 200 botellas de vino en una bóveda secreta de una de sus mansiones.

A fines de septiembre de 2021, un grupo de más de 20 personas compuesto por elementos de la Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ingresaron al domicilio ubicado en Monte Funiar 21, Jardines en la Montaña, la lujosa mansión de Genaro García Luna, para hacer un cateo. Nueve meses después de que se hizo el aseguramiento de la propiedad.

Cuando entraron ahí, sabían qué estaban buscando: un arsenal de 125 armas de las cuales se informó ayer en la primera parte de esta investigación realizada para MILENIO.

Así como pruebas que pudieran dar indicios de los delitos por los que el ex secretario de Seguridad Pública es acusado en México: enriquecimiento ilícito y tráfico ilegal de armas a través del operativo “Rápido y furioso”.

Te recomendamos: ¿Felipe Calderón puede ser enjuiciado por el operativo ‘Rápido y Furioso’? Esto opina experta De acuerdo con la información obtenida en esta investigación periodística, en una primera búsqueda realizada en la jornada del cateo las armas no fueron encontradas.

Parecía que se las había tragado la tierra. Encontraron una residencia con acabados de lujo, amueblada, bisutería barata en las recámaras, ropa común, enseres ordinarios y algunas fichas de depósitos bancarios de pocos montos a nombre de Linda Cristina Pereyra Gálvez, esposa de García Luna. Así como una caja fuerte vacía.

Era como si todo hubiera estado previamente preparado para que luciera como un lugar insospechable.

Fue eso lo que llamó la atención de las autoridades, por lo que comenzaron a buscar si en la casa había escondites o bóvedas secretas. Fue así que encontraron un amplio espacio donde el muro sonaba hueco, pero no había ninguna puerta visible.

Hasta que en un pequeño extremo oculto encontraron el dispositivo con el que se abría la pared y descubrieron una cámara secreta donde García Luna había escondido su arsenal. Encontraron: 36 armas largas, 7 subametralladoras y 82 armas cortas, así como un sable, 11 espadas,1 machete, 9 cuchillos, cerca de seis cargadores para armas y más de mil trescientos cartuchos. Pero esa no sería la única sorpresa hallada en la mansión del ex jefe policiaco.

Esta es la segunda parte de la investigación sobre el arsenal secreto de García Luna, encarcelado en Nueva York acusado de narcotráfico y corrupción, y con al menos dos órdenes de aprehensión giradas por la FGR.

Las propiedades aseguradas La existencia de la residencia de Monte Funiar 21 fue revelada y documentada por la autora de este reporte desde 2009, cuando García Luna era secretario de Seguridad Pública. En aquel tiempo tenía un valor en el mercado de más de un millón de dólares. Fue edificada en tiempo récord por el arquitecto Héctor M.

Salinas, bajo la supervisión directa de García Luna, de acuerdo a fotografías obtenidas en aquella época. Desde entonces, la autora de este reportaje documentó que el valor de la casa y otras propiedades del funcionario no correspondía a sus ingresos como funcionario público.

El 23 de diciembre de 2020, la FGR anunció que por mandato judicial la propiedad fue asegurada. García Luna fue arrestado en Estados Unidos en diciembre de 2019 acusado de “empresa criminal continua” del 2001 al 2019, por haber trabajado para el Cártel de Sinaloa y el Cártel de los Beltrán Leyva a cambio de millonarios sobornos.

Al mismo tiempo en que fue asegurada la propiedad de Monte Funiar, también se llevó a cabo el mismo procedimiento en la residencia ubicada en la calle de Amate, fraccionamiento Pedregal de las Fuentes, en Jiutepec, Morelos, y el local comercial en la calle Paseo de los Cedros número 1, en la colonia Paseos del Sur, de la alcaldía de Xochimilco.

La existencia de dichas propiedades también fueron reveladas por la autora en 2009 y 2010. En Xochimilco estaba ubicado el establecimiento Café Los Cedros, gestionado por su esposa Linda Cristina Pereyra Gálvez.

De manera inexplicable, en vez de realizar enseguida un cateo en Monte Funiar 21 y los demás inmuebles, la FGR que encabeza Alejandro Gertz Manero dilató el cateo y durante meses se limitó a poner los sellos de aseguramiento en las puertas de la residencia, pero no entró a las propiedades, pese a que contaba con la orden judicial.

Con el aseguramiento, la FGR debía custodiar las 24 horas del día los inmuebles, y legalmente nadie podía ingresar a ellos, ni mucho menos permitir la salida o substracción de ningún bien por parte de García Luna, su familia, ni otra persona. Sólo podría entrar personal acreditado por la FGR para hacer el cateo.

MILENIO estuvo en las inmediaciones de la residencia de Monte Funiar 21 la mañana del 13 de septiembre de 2021, como parte de esta investigación periodística. A través de un dron que sobrevoló al detalle la zona y la residencia, se pudo constatar la situación en la que se encontraba la propiedad del ex secretario de Seguridad Pública.

En las puertas del ingreso de la casa estaban colocados los sellos de la FGR –cintas amarillas–, no así en las cerraduras. En el momento que sobrevoló el dron había un vehículo que presuntamente estaba custodiando el lugar donde había al menos una persona a bordo.

El jardín ubicado en la parte trasera estaba seco y mostraba faltas de mantenimiento. Y prácticamente todas las cortinas de la propiedad estaban cerradas, por lo que el dron no podía mirar hacia el interior. El cateo tardío El cateo finalmente se llevó a cabo a fines de septiembre de 2021 en la residencia de Monte Funiar 21, cuando ya estaba por vencer el plazo legal que la FGR tenía para realizarlo.

Fuentes internas de la FGR revelaron que la inspección fue pospuesta constantemente sin ninguna razón aparente por parte del fiscal Manuel Granados Quiroz, quien coordina a varios fiscales de investigaciones relevantes dentro de la Fiscalía Especializada de Control de Competencias.

Ya estaba en el límite de la ley para hacer el cateo y, por su dilación, la FGR estuvo a punto de tener que devolver la residencia a García Luna por medio de sus representantes legales.

Hasta el momento, la FGR no ha informado públicamente sobre las pertenencias encontradas en la residencia ni los bienes asegurados en ella. Información obtenida para este reportaje revela parte de los hallazgos realizados por las autoridades. La guarida de Houdini Durante el cateo los funcionarios descubrieron que la casa de García Luna estaba llena de bóvedas secretas. Para encontrar el lugar donde estaba el arsenal ingresaron por el garaje subterráneo de la residencia y llegaron a una especie de bar equipado con sillas y una rocola.

Más abajo había una especie de subterráneo, un nivel por debajo del jardín. Ahí se encontraron lo que podría haber sido una oficina de García Luna y una puerta que conducía a una cava. Atrás de la cava detectaron una amplia zona del muro que sonaba hueca, pero no era posible encontrar si había alguna puerta, hasta que encontraron un dispositivo camuflajeado y pudieron abrirla.

Tardaron cerca de 40 minutos en encontrarlo. Se toparon con otra puerta de seguridad de material metálico que abrieron y finalmente dieron con el arsenal compuesto por las 125 armas, las espadas y cuchillos, así como más de 200 botellas de vino cuyo valor y origen está evaluando la FGR. Luego de haber localizado las armas comenzaron a hacer una nueva inspección a la casa. Asistidos con expertos en la materia, los funcionarios consultados afirman que en distintas partes de la residencia había muros y plafones huecos con características similares al lugar donde se encontró el armamento, pero no hallaron la forma de abrirlos.

Los funcionarios que realizaban el cateo solicitaron permiso a oficinas centrales de la FGR para poder perforar los muros huecos y ver si había algo en su interior.

Pero no les dieron permiso y, desde entonces, al menos de manera oficial, la inspección de dichos muros no ha sido realizada por lo que no se puede saber oficialmente si García Luna esconde alguna otra cosa.

De acuerdo al expediente criminal abierto contra García Luna en Estados Unidos, y a testimonios ofrecidos por integrantes del Cártel de Sinaloa durante el juicio del narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán Loera, realizado a finales de 2018 y principios de 2019 en Nueva York, García Luna es acusado de haber recibido millones de dólares en efectivo como sobornos de dicha organización criminal, cuando fue funcionario público en los sexenios de Vicente Fox y de Felipe Calderón.

En una carta pública de 2012, el narcotraficante Édgar Valdez Villarreal, alias La Barbie, afirmó haber pagado sobornos a los jefes policiacos García Luna, Luis Cárdenas Palomino, Ramón Pequeño, Facundo Rosas Rosas y Armando Espinoza de Benito, entre otros, a cambio de darle protección.

En 2013 la autora de este reporte hizo una investigación periodística sobre Armando Espinosa de Benito, ex titular de la División de Investigación de la Policía Federal, miembro del quipo compacto de García Luna. Fuentes directamente vinculadas al entonces ex policía señalaron que tenía una residencia en Parques del Pedregal, delegación Tlalpan, muy cerca del fraccionamiento Jardines en la Montaña. Se pudo constatar entonces que su esposa Rebeca Ibarra Panszi aparecía como propietaria. Se informó que en la residencia había supuestas cámaras secretas donde supuestamente el policía guardaba dinero en efectivo.

Una especie de modernas “caletas”, como llamaban los narcotraficantes colombianos a los lugares donde escondían dinero. En enero de 2022, MILENIO pudo corroborar, a través del sobrevuelo de un dron, que la casa de Monte Funiar 21 sigue en las mismas condiciones que tenía en septiembre de 2021: las cintas amarillas en la entrada, el jardín seco y al menos una patrulla custodiando el inmueble.

Y de acuerdo a la información recabada aún no se realizan cateos a las otras propiedades de García Luna ubicadas en Xochimilco y Jiutepec.

Consultada sobre los hallazgos del cateo a la mansión, la FGR dijo a este diario que no podía proporcionar información por tratarse de una investigación en curso.

El arsenal desaparecido de Cárdenas Palomino Luis Cárdenas Palomino, brazo derecho y coacusado de García Luna en Nueva York, fue detenido desde mediados de 2020 y está preso en el penal de máxima seguridad “El Altiplano”, en el Estado de México, acusado de tortura y de haber participado en tráfico ilegal de armas a través del operativo “Rápido y Furioso”, implementado por el gobierno de Estados Unidos de 2009 a 2011. Como se informó en la primera parte de esta investigación periodística, publicada ayer en MILENIO, Cárdenas Palomino también tenía una poderosa colección de 99 armas, de las cuales 72 son de uso exclusivo del Ejército.

Esto de acuerdo a documentos oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional entregados a la autora de este reporte en 2012. La fecha del permiso de coleccionista número 578 y la relación de armas esta fechado en el “Campo Militar 1-J (Predio Reforma), D.F. a 8 de mayo del 2012”.

Según ese documento de la Sedena, las armas debían encontrarse en la dirección Bosques de Tabachines número 46, departamento 201, en Bosques de las Lomas. De acuerdo con los registros públicos de la propiedad dicho inmueble había sido vendido con anterioridad. Eso significaría que las armas fueron trasladadas a un domicilio desconocido sin que tuviera la autorización que por ley debe dar la Sedena.

Fuentes relacionadas con las investigaciones que el gobierno de México realiza sobre Cárdenas Palomino informaron de manera extraoficial que desconocen donde está el poderoso armamento de Cárdenas Palomino.

Y señalaron que extrañamente la Sedena ha informado a la FGR que no tienen registros de algún permiso de coleccionista dado al ex jefe policiaco. Los documentos oficiales de la Sedena publicados ayer en MILENIO muestran lo contrario.

Hasta el 31 enero de 2022, la FGR no ha realizado cateos a los inmuebles propiedad de Cárdenas Palomino. El ex policía tiene al menos una decena, ubicados en la Ciudad de México y en Malinalco, Estado de México.