El reconocimiento se refiere a la independencia de las autoproclamadas “repúblicas” de Donetsk y Lugansk, dos territorios prorrusos del Donbás ucraniano, una cuenca minera e industrial fronteriza con Rusia.

Vladimir Putin reconoció este lunes la independencia de los territorios separatistas prorrusos ubicados en el este Ucrania y anunció la firma de acuerdos de “amistad y ayuda mutua”. “Considero necesario tomar esta decisión, que había madurado desde hace mucho tiempo: reconocer inmediatamente la independencia de la República Popular de Donetsk y de la República Popular de Lugansk”, dijo en un discurso televisado, al tiempo que pidió al Parlamento ruso “que apruebe esta decisión y ratifique después los acuerdos de amistad y ayuda mutua con las dos repúblicas”.

El reconocimiento se refiere a la independencia de las autoproclamadas “repúblicas” de Donetsk y Lugansk, dos territorios prorrusos del Donbás ucraniano, una cuenca minera e industrial fronteriza con Rusia.

En ocho años, la guerra entre Kiev y los separatistas, apoyados por Moscú, ha dejado más de 14 mil muertos. Un reconocimiento ruso de los separatistas pondría fin al proceso de paz resultante de los acuerdos de Minsk de 2015, firmados por Rusia y Ucrania bajo mediación franco-alemana, que pretendía precisamente la devolución de esas zonas a la soberanía ucraniana.

Putin ha censurado que las autoridades ucranianas “no reconocen otra salida en Donbás que no sea la militar” y ha exigido al gobierno de Ucrania “cesar las agresiones” en la región. “En caso contrario, toda la responsabilidad recaerá sobre las autoridades de Kiev”, ha añadido el mandatario. Los líderes de la República Popular de Donetsk, Denis Pushilin, y la República Popular de Lugansk, Leonid Pasechnik, habían pedido abiertamente a Rusia que dé el paso y reconozca la independencia de ambos territorios.

Los separatistas creen que es necesario que Moscú les conceda un nuevo estatus para proteger a la población y las infraestructuras civiles de la “agresión” del Ejército ucraniano.

Estados Unidos, la OTAN y la Unió Europea ya advirtieron de que sería una línea roja en la actual escalada de tensiones y han planteado la posibilidad de imponer sanciones a Moscú en respuesta.