Las sanciones que impusieron Estados Unidos y Europa a Moscú, en particular al Fondo Soberano de Inversión, ralentizarán los planes de cooperación y la pretensión del Gobierno de recibir recursos para las reservas del BCRA

Las crecientes sanciones de la comunidad internacional a Rusia por haber invadido Ucrania afectarán los ambiciosos planes del gobierno argentino para que Moscú aporte inversiones directas y financiamiento para pagar parte de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el viaje del presidente Alberto Fernández a la capital rusa hubo una reunión con el fondo soberano ruso (Russian Direct Investment Fund, RDIF), que fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, como parte de una batería anunciada en Washington.

También, el área que conduce Janet Yellen anunció un castigo al CEO de este fondo, Kirill Dmitriev, “un conocido aliado de Putin”.

“El recientemente designado presidente ruso Vladimir Putin y su círculo íntimo de aliados han confiado durante mucho tiempo en el RDIF y en Dmitriev para recaudar fondos en el extranjero, incluso en Estados Unidos. Al restringir aún más a estas personas y entidades del sistema financiero estadounidense, Estados Unidos sigue demostrando su compromiso inquebrantable de apoyar a Ucrania, imponer costes al círculo íntimo de Putin o a los relacionados con Putin y su guerra de elección, e impedir que el régimen de Putin recaude capital para financiar su invasión de Ucrania y otras prioridades”, indicó el Tesoro en un comunicado.

Cabe recordar que el Fondo Ruso de Inversión financia la vacuna Sputnik que se importa y que también comenzó a fabricarse en la Argentina.

En diciembre pasado, el presidente Alberto Fernández compartió un almuerzo de trabajo en la Casa Rosada “con las autoridades del Fondo Ruso de Inversión Directa y ejecutivos de empresas y representantes de bancos de ese país para avanzar en asociaciones en diversos sectores estratégicos y potenciar el intercambio”.

“Fue un almuerzo excelente, productivo, en el que se abordaron temas concretos, en el que cada empresa relató de qué se ocupa, las posibilidades que observan en la Argentina, y sus intereses para invertir en el país”, detalló el embajador argentino en Rusia, Eduardo Zuain.

Por su parte, el representante de la Federación Rusa en Argentina, Dmitry Feoktistov, calificó al encuentro como “histórico”, y aseguró que se acordó “que, como socios estratégicos, tenemos que cooperar en todas las áreas”.

“Allí los funcionarios nacionales expresaron el agradecimiento de parte del Gobierno y del pueblo argentino por la solidaridad y colaboración brindada por la Federación Rusa con la vacuna Sputnik V contra el coronavirus”.

Además, “los representantes argentinos y los ejecutivos rusos se comprometieron a seguir trabajando para potenciar el vínculo e incrementar la cooperación en beneficio de ambos países en áreas tales como la agroindustria, la minería y la economía del conocimiento a través del fortalecimiento del sistema científico tecnológico y de la mejora de la infraestructura del país”.

En Moscú, el presidente argentino ratificó este deseo cuando le expresó a su par Vladimir Putin que quería que la Argentina fuera la “puerta de entrada” de Rusia en América latina, semanas antes de la invasión de Moscú a Ucrania, que desató una serie de fuertes sanciones de Estados Unidos, Europa y otras naciones.

A su vez, desde 2021 el Gobierno también planea que Rusia puede ser una fuente de financiamiento adicional para cumplir con los pagos de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), una vez que se firme el acuerdo a 10 años con el organismo multilateral.

En este sentido, se especuló con la posibilidad de que tanto Moscú como China –entre otros- puedan aportarle a la Argentina parte de los derechos especiales de giro (DEGs) del FMI para cumplir con el programa financiero del Gobierno en los próximos años y fortalecer las alicaídas reservas internacionales del Banco Central.

En este sentido, el economista Marcelo Elizondo, dijo a Infobae que “aún antes de este conflicto no estoy tan seguro de que ese ideal de que Rusia invierta en la Argentina fuera a ocurrir; de hecho el aporte de los derechos especiales de giro dependía de una autorización del FMI para que los socios los distribuyan entre sí”

Además, sostuvo, “en términos de inversiones concretas en la economía hace rato que Rusia viene proponiendo, porque hay que tener en cuenta que no es un gran inversor internacional; en general no tiene empresas globales como China y le cuesta invertir en el exterior”

“Si uno mira el mapa mundial es cierto que Rusia es la segunda potencia militar del mundo, pero en términos económicos es el país número 12 del mundo y tiene una economía más chica en la de la India, Corea del Sur y hasta que la de Brasil; por lo tanto no tiene esa capacidad internacional como puente de los chinos para invertir afuera”, aclaró Elizondo a Infobae.

Estas limitaciones, aclaró, se potenciarán con las sanciones para invertir en el exterior. “Ser socio de una empresa rusa puede generar una descalificación financiera y exponerte a las sanciones posteriores; todos estos factores hacen menos probable la inversión rusa en la Argentina en particular como en América latina en general”, concluyó.

De este modo, por la invasión rusa a Ucrania, que fue condenada por la mayor parte de la comunidad internacional, el sueño oficialista de una mayor entrada de capitales de Moscú a Buenos Aires quedará congelado por un buen tiempo.