El principal diplomático ucraniano en el país, Sergiy Nebrat, dijo que no está “conforme” con la respuesta de la Cancillería y pidió “una señal clara” contra el avance de Putin. En la Casa Rosada resintieron sus dichos y aseguraron que hace 48 horas tuvo una reunión con el vicecanciller Tettamanti

En el Gobierno había sorpresa y malestar con las declaraciones del principal diplomático de Ucrania en la Argentina, Sergiy Nebrat, quien se mostró disconforme con el comunicado que emitió ayer la Cancillería sobre la invasión de Rusia sobre la invasión ilegal que se dirige a Kiev, exigió señales más claras a Alberto Fernández y dijo que no lo habían recibido. En la administración nacional remarcaron que el representante tuvo una reunión hace 48 horas con el vicecanciller, Pablo Tettamanti, y que hay un vínculo fluido con el Palacio San Martín. Y defendieron la “posición soberana” de la Argentina para asentar su postura frente al conflicto bélico.

Nebrat, encargado de negocios de Ucrania en la Argentina y principal autoridad diplomática del gobierno de Volodimir Zelensky -asediado por las tropas de Putin desde ayer- mostró insatisfacción por la reacción del gobierno argentino frente a la invasión rusa a su país. Lo hizo a través de declaraciones a periodistas que lo consultaron esta mañana frente a la puerta de ingreso de la embajada, en Palermo. “No estamos conformes, queremos una señal clara por parte de la Argentina, que le pida a Rusia que saque sus tropas militares“, expresó desde la calle Olleros, que se transformó en el foco de la atención desde que Putin anunció por cadena nacional que avanzaría con su poderío militar sobre Ucrania.

El diplomático sostuvo, también, que pidió una entrevista urgente con el canciller argentino, Santiago Cafiero y que aún no había recibido respuesta a su pedido. Ni bien salió de la sede diplomática, leyó un largo comunicado detallando la situación en su país. En ese marco, afirmó que “Rusia no quiere la paz, quiere la guerra”, y luego agregó: “Esperamos un apoyo de la Argentina, incluso mediante sanciones económicas a Rusia. Las sanciones económicas dependen del ministerio de Economía de la Argentina”.

Desde el Gobierno aseguraron que Nebrat había pedido y luego postergado una audiencia, que quedó fijada para el 23. Al día siguiente, estalló la guerra. En la Cancillería había enojo y resaltaron que Ucrania tiene, desde hace dos años, una representación “de bajo nivel” en la Argentina, y que no mandó en este tiempo un embajador. “Este señor, en lugar de hacer diplomacia, da entrevistas”, dijeron.

Además, defendieron la soberanía argentina en los “asuntos internos del país”. “Seguramente, si hace declaraciones públicas criticando posiciones de soberanas de la Argentina, se complica el diálogo”, dijeron. Por ahora, no estaba prevista una comunicación con el ucraniano.

El gobierno argentino emitió dos comunicados sobre el conflicto bélico. En el primero abogó por una salida diplomática sin aludir a las hostilidades rusas. En el segundo, condenó el uso de la fuerza y pidió el cese de acciones militares del ejército de Putin. El jueves por la tarde, el presidente Alberto Fernández difundió un mensaje en redes sociales que fue calificado como “tibio” por líderes de la oposición de Juntos por el Cambio, que al igual que Nebrat, exigen un pronunciamiento más firme contra la violencia y la masacre expansionista del Kremlin.

El diplomático ucraniano también sostuvo que este jueves por la noche se reunió con representantes de otros países de la Unión Europea en Buenos Aires y que allí “todos me confirmaron que habrá sanciones económicas contra Rusia”. Por ahora, el Gobierno no tiene previsto tomar acciones en ese sentido.

Mientras tanto, en Europa, Putin llamó hoy al ejército ucraniano a “tomar el poder” en Kiev y derrocar al presidente Volodimir Zelensky y a su entorno, a los que calificó de “neonazis y drogadictos”. “Tomen el poder entre sus manos. Me parece que será más fácil negociar entre ustedes y yo”, lanzó el ruso a las fuerzas militares ucranianas a través de una intervención en la televisión rusa. El mandatario ruso afirmó también que no combate a unidades del ejército, sino a formaciones nacionalistas que se comportan “como terroristas” usando a civiles “como escudos humanos”.