Los senadores de Morena han declarado traidores a todos los mexicanos que no apoyan al gobierno, al Presidente y su obra de transformación.

Es decir, han declarado traidores a millones de mexicanos, porque son millones los que no apoyan al gobierno ni ven al Presidente como la persona que “encarna a la Nación, a la Patria  y al Pueblo”, según el increíble fraseo del desplegado, recogido en los más polvosos baúles de la retórica monarcopresidencial.

De hecho, si se miden las cosas según los votos de la última elección intermedia, los traidores son una mayoría superior a la de Morena, pues en esa elección las fuerzas opositoras en su conjunto recibieron más votos que Morena, el partido del Presidente que, según los senadores, “encarna a la Nación, a la Patria y al Pueblo”.

Los senadores morenistas no sólo han declarado traidores a todos los que votaron por la oposición, y a sus compañeros de cámara que son de la oposición, sino que los han llamado también “mercenarios”.

A continuación de su ascenso al cielo retórico donde el Presidente encarna tantas cosas, los senadores de Morena se hicieron bolas con los números y afirmaron:  “Los que se oponen al Presidente de México no son más que un puñado de mercenarios que, al ver privilegios mancillados, luchan con todo su poder económico para que prevalezca el viejo régimen con el que podrían hacer sus negocios sucios en la oscuridad”.

Razón por la cual, ese puñado de millones de mercenarios resultan, de nuevo, “unos traidores a la Nación, a la Patria y al Pueblo”.

Traidores, pues, y mercenarios, los millones de votantes de la oposición y también los compañeros de Legislatura de los morenistas, las bancadas de la oposición.  Recordemos, por si hace falta, que los legisladores de esas bancadas fueron elegidos precisamente para eso, para ser la oposición, y que si son traidores y mercenarios por oponerse, lo son por mandato popular.

Muy extraño el país que cabe dentro del manifiesto de los senadores morenistas, un país donde los traidores y los mercenarios son millones e incluso acaban de ser la mayoría.