Centenares de estudiantes indios, árabes y de numerosos países africanos están saliendo a toda prisa de Ucrania a través de Rumania huyendo de la guerra provocada por la invasión rusa. “En las últimas horas hemos podido escuchar los bombardeos al aeropuerto de la ciudad, donde habían empezado a sonar las sirenas”, cuenta a Efe Vijay Singh, un estudiante indio de 25 años.

Singh estudia Medicina en la ciudad de Ivano-Frankivsk, en el oeste de Ucrania, cuyo aeropuerto y depósitos de combustible fueron destruidos el jueves por misiles rusos.

Tras cruzar a Rumanía por el paso fronterizo de Siret, Singh espera junto a centenares de compatriotas que cursan sus estudios en varias ciudades de Ucrania en el hotel The Frontier, que ha habilitado sus 31 habitaciones para albergar gratis a refugiados. Una de ellas es Yashvini, de 21 años, y estudiante de Medicina en Ternopil, en el oeste de Ucrania: “Finalmente hemos conseguido salir en un microbús de 18 plazas, y esperamos que nos recoja la embajada india para volar a casa”.

Según estos estudiantes, sus compañeros africanos y árabes viajan en autobuses hacia la frontera rumana. Protegida del frío con un chal, Mónica, de 21 años, natural de Nueva Delhi y estudiante de Medicina en Ivano-Frankivsk, cuenta que se apeó del autobús y caminó cinco kilómetros para sortear la cola de vehículos que se ha formado en el lado rumano de la frontera.

“La situación era dramática en la ciudad; quiero volver a terminar mis estudios y hacerlo en una Ucrania independiente”, declaró la joven a Efe.

Aunque Rumanía exige normalmente visado a los ciudadanos indios, Bucarest está permitiendo su entrada al país sin este documento para que la embajada india se encargue de su repatriación. Todos los estudiantes entrevistados celebran estar fuera de peligro y expresan tristeza y rabia por haber visto interrumpidas sus carreras y sus vidas con la invasión.

“Esto ha truncado nuestros estudios y va a suponernos unos gastos que muchos no podemos permitirnos”, dijo uno de ellos mientras esperaba el autobús de su embajada que debe llevarlos al aeropuerto de Bucarest. Dos horas después, otro grupo de estudiantes indias llegadas en autobuses y taxis particulares relataban el caos desatado en Ivano-Frankivsk por el bombardeo ruso.

“La gente corrió a abastecerse a las tiendas de alimentos y a hacer cola en los cajeros”, dijo una de ellas, que rehusó dar su nombre.

Las dificultades para los estudiantes extranjeros fueron aún mayores que para los ucranianos, pues muchos comercios no aceptan sus tarjetas de crédito extranjeras. Estas estudiantes esperan poder regresar a seguir con sus estudios lo más pronto posible, y lamentan que la guerra declarada por Rusia haya alterado su vida en Ucrania.

“Es un lugar pacífico y acogedor y no había motivo para que ocurriera esto”, afirma una joven. Por sus bajos costes y la relativa calidad de sus universidades, Ucrania es un destino popular entre estudiantes de países de África y Asia, sobre todo en la especialidad de Medicina.