“Me convertí en un personaje mientras Marcela crecía y evolucionaba en una chica que le gusta el ajedrez, que le gusta la literatura, que le gusta viajar, que no se mete en broncas en su vida personal”.

Actualmente Marcela Aguirre participa en torneos de ajedrez, de vez en cuando se toma fotos para su OnlyFans y devora libros de Mijaíl Bulgákov y Enrique Krauze, pero hace unos años, específicamente cuando tenía 16, su única meta en la vida era mantenerse como un personaje viral a través de su sobrenombre, La Mars.

“Creo que ya se hizo viejo el chiste de burlarse de La Mars, entonces ya no es normal que reciba tanto hate, pero antes la forma en que lidiaba con esa ola de negatividad era viendo los números en vez de los comentarios”, revela la creadora de contenido en entrevista con MILENIO. Te recomendamos: Marcela Aguirre ‘La Mars’: “OnlyFans me cambió la vida” Marcela reconoce que la fama en internet “me intoxicaba, era: ‘Wow, estoy cumpliendo mi meta’.

Eso es lo que yo quería, y entre más me tiraban hate, más me hacían memes, entre más la gente hablaba de mí, yo cumplía este objetivo”.

Por su actitud en esos tiempos recibía comentarios muy negativos, pero hacía caso omiso y se enfocaba solo en los números: de vistas, de tuits, de seguidores.

“A pesar de que eran los mensajes más horribles que te puedes imaginar, para mí era éxito que la gente hablara sobre mí. Nunca me importó en realidad, nunca los vi, ni siquiera era algo que cabía en mi cerebro”.

A la distancia, Marcela ve al polémico personaje que la volvió tendencia – pero también blanco – como alguien “muy real, muy genuino, que nació a raíz de que a  los 16 años tenía algo que decir, pero lo que terminó sucediendo fue que… son etapas fundamentales en el crecimiento de un adolescente, somos muy variantes, y lo que pasó conmigo fue que me di cuenta que esta niña gritona y extrovertida funcionaba bastante bien en redes sociales”.

“A pesar de que Marcela había crecido como persona y ya no resonaba con ese tipo de contenido, una parte de mí seguía estando hambrienta por la fama y por los números. Entonces, mantuve el personaje por más tiempo de lo que se sentía genuino y logré muchas cosas con eso, muchos videos virales”.

De la camada de celebridades de internet que lograron reconocimiento a la par de La Mars, por ejemplo Lady Wuuu y Rubí, ella fui la única que se mantuvo como creadora de contenido: “Ese fue mi objetivo y estaba dispuesta a hacer lo que sea, para bien o para mal, porque en realidad no sé si estuvo bien lo que hice”.

“Me convertí en un personaje mientras Marcela crecía y evolucionaba en una chica que le gusta el ajedrez, que le gusta la literatura, que le gusta viajar, que no se mete en broncas en su vida personal. Pero La Mars es completamente opuesta a mí”.

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La creadora  contenido sufrió hace unos días el cierre de una cuenta en Instagram donde tenía miles de seguidores, pero en lugar de deprimirse, ve esto como una oportunidad de empezar de cero: “Ahora que la nueva gente llegue a mi plataforma quiero hacerlo desde cero, pero desde Marcela y no desde la niña de 16 años que quería ser viral”.

Por último, Marcela Aguirre dice que no se arrepiente de nada, pues “de todo se aprende”, y aunque su camino por momentos resultó turbio, “gracias a las decisiones que tomé estoy donde estoy ahora.

Me puede dar cringe si veo un video pasado, pero creo que eso nos pasa a todos. No cambiaría nada, pero si me dieran la oportunidad de hacer las cosas de nuevo a mi edad, las haría de una forma distinta. Aunque  le diría a La Mars del pasado: ‘Hazlo todo igual'”.