Cuando Morena era oposición, seguramente muchas veces observaba incumplimientos del partido y gobierno en turno.

No lo sé, por ser esta mi primera tarea legislativa, pero de manera objetiva habría que empezar con esta reflexión para poner piso parejo a mi lamento de la función opositora en el “debate” legislativo: acusando, acusando, acusando.

En mi actitud de entenderlos y atenderlos he encontrado que, al ser su objetivo acusar, se pierde la responsabilidad de fundamentar la acusación —como verbo que es la base del diálogo y la proposición, y que elevaría nuestra función legislativa a su máxima utilidad.

Quiero ejemplificar esto con la acusación que más me duele como legisladora por Morena: la ausencia de quimios para niños con cáncer.

Al atender esta incesante acusación he ido a los hospitales a entender el origen del problema. El más significativo proviene de la fragmentación del sector salud: los no afiliados están a cargo de los estados, los afiliados al IMSS, los afiliados a otros organismos como el Issste, Pemex, etcétera…  Los programas de apoyo como el Seguro Popular, y ahora el Insabi, requirieron un complejo entramado de firmas de convenios con cada gobierno estatal, así como del establecimiento de protocolos y procedimientos nuevos de compras consolidadas como novedad para evitar la corrupción.

En un hospital pediátrico ejemplar en Oaxaca, la situación es aún más compleja por tratarse de un organismo público descentralizado no a cargo totalmente del gobierno del estado, tampoco de la Federación, y donde el Insabi ha tenido que ir más allá de su mandato para hacer un traje a la medida.

Todo esto ha generado deficiencias que pudieron haberse corregido con medidas legislativas de manera conjunta y expedita, partiendo del conocimiento de los problemas, en lugar de gastar energías en supuestos “debates” vacíos que en nada contribuyeron a servir a nuestro mandato.

Afortunadamente en Morena hemos encontrado las fuentes del complejo problema para presentar resultados. Ojalá este ejemplo sirva para elevar la calidad del debate legislativo, por el bien de nuestros representados.