Guillermo López es un joven venezolano que se encuentra en Dnipro, cerca de las regiones separatistas ucranianas que Putin reconoció como independientes. En conversación con Infobae narró la situación caótica que atraviesa con su familia

Son semanas de mucha tensión, a pesar de que durante varios días especialistas en temas internacionales y políticos de todo el mundo venían alertando sobre una inminente invasión de Rusia a Ucrania, algunas personas trataban de sobrellevar la vida con tranquilidad, con la esperanza de que el delirio imperialista y la nostalgia de recuperar la extinta y fracasada Unión Soviética, no hiciera que el presidente ruso, Vladimir Putin, perdiera la cabeza al punto de poner en riesgo la vida de tantos seres humanos.

Sin embargo, el drama llegó y en la madrugada del 24 de febrero de 2022, cuando quienes viven en Ucrania comenzaron a escuchar detonaciones en distintas ciudades del país, anunciando que el ataque ruso había comenzado.

Una de estas personas es Guillermo López, quien no es precisamente ucraniano, ni siquiera europeo, sino venezolano, pero que junto con su esposa y sus dos pequeños hijos, viven desde hace dos años en la ciudad de Dnipro al este de Ucrania, muy cerca de las regiones separatistas a las que Putin reconoció como independientes días antes de invadir el país.

Guillermo es un joven profesional, como la mayoría de los venezolanos que tuvieron que huir de la crisis socialista perpetrada por los “amigotes” caribeños de Putin como el extinto presidente de Venezuela, Hugo Chávez y su heredero, Nicolás Maduro.

Son las cinco de la mañana del jueves en Ucrania y Guillermo, que además de odontólogo es músico de oficio, se encuentra tranquilamente durmiendo al lado de su esposa, quien se encuentra leyendo las noticias en el celular y de pronto lo llama.

“Mi esposa me despierta y me dice que ya comenzó todo, que comenzaron los bombardeos”. Guillermo confiesa que estando aún medio dormido, no le quiso prestar atención a esas noticias y prefirió seguir durmiendo, cuando repentinamente escuchan una explosión.

“Es como cuando escuchas una detonación a lo lejos pero que la onda llega hacia ti. Inmediatamente nos despertamos, empezamos a leer las noticias y nos dimos cuenta de que, de verdad todo había comenzado”, sentenció el venezolano.

-¿Luego de las primeras detonaciones, cómo se desarrolló la situación durante el primer día de ataques?

– Ahí empezó el proceso de hacer todo lo posible para resguardarnos, para comprar comida, para informarnos sobre qué hacer. Mi esposa es ucraniana y a ella le enviaron unas coordenadas de dónde están los búnker en todo Dnipro, porque esta es una ciudad grande y hay muchos refugios a lo largo de todo el estado y toda esa información la estábamos colectado. Agarramos agua, cargamos las baterías para los celulares, porque en conflicto siempre lo primero que quieren es silenciar a las personas.

-¿Tienen pensado huir de la ciudad o incluso del país?

-Muchísima gente me ha preguntado en las redes sociales, ¿por qué no se van?, primero que todo y sinceramente me da terror, no solo por mi, sino poner a mi familia en riesgo. Segundo, los espacios aéreos están cerrados, las fronteras están cerradas, por ser hombre entre 18 y 60 años no quiero correr el riesgo de dejar a mi familia sola y lo que hemos escuchado de las autoridades es que la mejor opción ahorita es quedarse y resguardarse en la casa.

-Es muy importante el dato que mencionas sobre la brecha de edad porque los hombres entre 18 y 60 años que estén en condiciones de poder disparar un arma pueden ser convocados a ir al frente de batalla independientemente que no pertenezcan a las fuerzas armadas para defender al país, ¿tú como ciudadano extranjero, pero que estás casado con una ucraniana y tienes hijos ucranianos, estarías dispuesto a asumir ese riesgo?

-Yo soy residente de este país, pero sinceramente no estoy dispuesto a asumir ese riesgo por miedo a mi familia, por miedo a dejarlos solos, a pesar de que amo este país porque me ha abierto las puertas, siento que en todo caso hay más fuera de aquí donde pudiéramos crecer como familia, en caso de que la situación se complique, porque no quiero este futuro para mis hijos. Estos conflictos son muy inestables y no me gustaría dejarlos solos, a pesar de que me duele.

-¿Cómo fue el día dos, qué pasó durante el día?

Las prioridades al despertarte cambiaron, ahora lo que haces antes de levantarte, antes de cepillarte los dientes, antes de todo es, revisar el teléfono y ver las noticias. Todos estos días han sido de gran tensión, de un silencio que da miedo y viendo las noticias da aún más miedo, yo estoy muy nervioso por mi familia y por mi, pero no los voy a arriesgar a ponerlos a viajar en estas condicionesaquí vamos a estar el tiempo que sea necesario.

-¿Cómo estás llevando la vida cotidiana, puedes salir a trabajar?

-Yo me gradué como odontólogo en Venezuela, pero también soy músico desde que vivía allá y se me dio una oportunidad con la música para salir del país, aquí trabajo como músico, pero estos días ha habido cero trabajo por toda la tensión, todos los eventos se han cancelado, porque a pesar de que el día anterior yo estaba en un mall y todo el mundo parecía estar normal, había gente comiendo, los parques estaban full, pero había una tensión y las personas que organizan eventos no citaron público y cancelaron todos los eventos pautados y desde que sonó la primera detonación solo salimos a comprar los suministros y luego de vuelta a casa rápido y todo el mundo está en lo mismo.

-Cuando se generan este tipo de situaciones naturalmente en las personas afloran muchos sentimientos ¿sientes que los ucranianos están unidos como país para defenderse, cómo sientes que está la moral de los ciudadanos?

-Los ucranianos son personas muy nacionalistas, a ellos les encanta ser un país libre, les encanta crecer, les encanta evolucionar como país independiente, siempre han sido un país muy unido, pero definitivamente todo esto los ha unido muchísimo más. Ver a todos los voluntarios arriesgando sus vidas por el país, simplemente eriza la piel, porque eso es amor a su patria eso es defender sus creencias y su familia, da orgullo ver como quieren ser un país libre e independiente.

-Tú eres venezolano, te fuiste de tu país huyendo de una crisis y ahora estás en medio de una situación bélica ¿cómo te sientes?

-Salí de Venezuela por el chavismo, me fui de China por el COVID y ahora estoy en Ucrania, me tengo que reír porque es verdad. Yo debería estar en otro país ahorita, debería estar en Qatar trabajando como músico, pero por todo el tema de Ómicron, tuve que devolverme a Ucrania y doy gracias a Dios que a pesar de todo esto que está sucediendo, estoy con mi familia, porque allá me estuviera volviendo loco. Todo esto es horrible, pero estoy con mi familia.

-Tu hijo mayor tiene cuatro años, ¿qué te pregunta, cómo está viviendo él como niño toda esta situación?

-Ayer decidimos mi esposa y yo tratar de explicarle lo que está sucediendo porque él quiere ir al colegio, quiere hacer su día a día, quiere ir al parque, quiere ir a visitar a su abuela. Y le explicamos de una manera que pensamos que no iba a entender, pero esta mañana cuando se despertó con su juguetico en la mano, lo primero que le dijo a mi esposa fue: Mamá, ¿ya la guerra se terminó?, y se asomó a la ventana para ver si habían tanques o no para poder salir. Que lo haya preguntado con esa inocencia nos parte el corazón.

-¿Por qué elegiste irte a vivir a Ucrania?

-Yo salí de Venezuela a China por una oportunidad, allá viví y trabajé seis años y fue donde conocí a mi esposa, cuando quedó embarazada de mi primer hijo, vinimos a que ella lo tuviera en Ucrania, después volvimos por tres años más a China con nuestro hijo, pero a raíz del COVID nos fuimos asustados porque allá empezó la pandemia y dejamos la mitad de las cosas allá. Seis años de nuestra vida los tuvimos que meter en cajas y mandarlos para acá. Yo me tuve que ir a EEUU por un mes, pero allá también llegó el COVID y me quedé atrapado seis meses y apenas abrieron los vuelos me vine directo a Ucrania y desde entonces vivo acá con mi familia.

Durante toda la entrevista con Guillermo fue muy consecuente que, a pesar de la dramática situación por la que está atravesando con su familia, siempre se le dibujaba una sonrisa en el rostro cuando tenía que dar alguna impresión sobre lo que podría llegar a ser su futuro.

Aseguró que eso se debe a que tiene mucha esperanza en que todo va a salir bien, que siente que esa es una cualidad que lo caracteriza como venezolano, que dentro de las adversidades y la tensión, siempre hay que tener la fortaleza de sonreír para transmitirle esa energía a su familia y poder encontrar la paz y la libertad que tanto anhelan.