Irónicamente, serían de fabricación soviética, donados por países de la OTAN cercanos a la nación agredida. Por qué resultan mejores que enviar las naves fabricadas en los Estados Unidos

Los países de la Unión Europea (UE) anunciaron sobre la noche del domingo que proporcionarán a la invadida Ucrania aviones de combate para resistir a la ofensiva de Rusia, dijo en declaraciones a los medios de prensa el jefe de la diplomacia del bloque continental, Josep Borrell. “Vamos a enviar inclusive aviones de combate. No estamos hablando apenas sobre munición. Estamos proporcionando armamento más importante para una guerra”, dijo el funcionario español al fin de una videoconferencia de cancilleres europeos. El pedido de aviones había sido formulado por el canciller de UcraniaDmitro Kuleba.

Sin embargo, persisten dudas sobre cómo podría la Fuerza Aérea ucraniana utilizar estos valiosos cazas que le darían sus países vecinos pertenecientes a la OTAN., dado que en su primera incursión aérea las fuerzas invasoras de Vladimir Putin destruyeron la mayoría de las pistas de los aeródromos donde se encontraban los jets de combate ucranianos, dejándolos inutilizables. Fue uno de los primeros golpes que el dictador de Moscú proporcionó sobre Ucrania, creyendo de esta forma que podría neutralizar sus defensas. Cinco días después del comienzo de la agresión terrestre y aérea, Kiev continúa resistiendo.

Otro escollo a sortear sería la capacidad y adaptabilidad que deberían tener los pilotos ucranianos para subirse a uno de esos jets y comenzar a contrarrestar a los rusos. No tienen tiempo de cursos de preparación. Su uso tendría que ser inmediato. Es por eso que los aliados de Ucrania piensan en cómo aumentar ese tipo de ayuda. “Necesitan el tipo de cazas… que la fuerza ucraniana pueda operar. Sabemos qué tipo de aviones, y algunos Estados miembros tienen este tipo de aviones”, dijo Borrell al adelantar la resolución de la UE.

Esos aviones serían los MiG-29 y los Sukhoi SU-25 que poseen sus vecinos Polonia, Hungría, Eslovaquia y Bulgaria y que irónicamente fueron fabricados por la Unión Soviética. “Quizás la más llamativa de las promesas de hoy de enviar armas al ejército ucraniano fue el anuncio de la Unión Europea de que pronto enviaría aviones de combate. ¿Serán realmente capaces los pilotos ucranianos de subirse a un avión donado y volar al combate?”, se preguntó el periodista especializado en defensa Marcus Weisgerber, de la revistas Defense One.

Para ello, consultó a un experto en aviación y ex piloto de combate: Herbert “Hawk” Carlisle, un general retirado que supervisó el accionar de los cazas norteamericanos en el Comando de Combate AéreoLos MiG-29 y los SU-25 son naves que los pilotos ucranianos ya volaron durante años, por lo que no habría problemas de adaptabilidad.

Pero un dato es alentador: “Ucrania ya vuela el MiG-29 y los pilotos de su Fuerza Aérea podrían conducir inmediatamente los MiG-29 sin necesidad de un gran entrenamiento o adaptabilidad”, explicó Carlisle en Defense One. Normalmente, los pilotos deben realizar un curso de formación antes de subirse a la cabina de un nuevo tipo de avión. Sin embargo, el tiempo apremia y el uso debe ser casi instantáneo.

Al referirse a la donación de otro tipo de avión, Carlisle fue contundente y explicó por qué esa no sería una buena idea, teniendo en cuenta la urgencia del asunto: “No es como conducir un Chevy y luego conducir un Dodge. Se necesita un poco para la transición de los aviones entre los fabricantes, así como dentro de los fabricantes, si se trata de un tipo diferente de avión”. Es por eso que los F-16 no podrían ir de un día para el otro para asistir a la Fuerza Aérea de Ucrania. Sus pilotos no tienen experiencia en vuelo con esta nave.

Estados Unidos construye aviones de forma muy diferente a los rusos. Pasar a un caza estadounidense es un gran paso”, dijo y añadió: “Tendrían que ponerse a prueba en el avión y entender, ya sabes, todos los límites de funcionamiento, todos los sistemas de armas, y cómo manejar el avión. Ese es un paso bastante grande, que no se puede dar de golpe”.

Carlisle concluyó: “Todo lo que podamos ceder para contrarrestar la superioridad aérea de Rusia sería una gran ventaja. Cualquier cosa que se pueda hacer para interrumpir su información o degradar su capacidad electrónica puede ser una ventaja”. Ahora, sin embargo, resta saber cómo se realizaría la logística de traspaso de las naves y cómo podrían los pilotos ucranianos hacerlos despegar eludiendo los ataques preventivos a diferentes aeródromos de las fuerzas del dictador ruso.