Comenzó la atención primaria en el cuidado de canes que deambulan en los alrededores de zonas arqueológicas en Mérida, Yucatán, la cual es denominada Operación Rescate Perritos de Kukulkán, donde los especialistas lograron dar con el primero de estos animales que, en caso de no tener este tipo de tratamientos, pueden provocar un riesgo tanto para ellos mismos como para las personas.

Fue el 11 de febrero que los expertos de Cultur, quien en entre otras tareas es la encargada de administra los servicios turísticos del lugar, capturaron al perro, el cual estaba circulando por Chichén Itzá, pudiendo ser incluso uno de los que llegan a recorrer el Castillo o Templo de Kukulkán.

Te recomendamos: Advierten de misterioso virus que se propaga en perros tras paseo a playas de Inglaterra “Como estaba previsto, de inmediato, el animalito fue trasladado por personal de Cultur -del parador de Chichén- a la clínica veterinaria Planned Pethooh para que sea atendido por el médico veterinario zootécnico Antonio Ríos Pérez, quien tras valorarlo procedió a esterilizarlo”, relata la institución, quien agrega que el programa es enfocado sobre todo para los perros federales (no domesticados), que no son aptos para darlos en adopción a otras personas.

Luego de ser sometido a la intervención y su posterior recuperación, el perrito fue llevado nuevamente a su habitad.

Estas tareas se realizarán por pasos, evitando que una labor de asistencia masiva haga que más perros lleguen al lugar al no ver a otros canes en el sector “y como parte del tratamiento es castrarlos ya no hay posibilidad de que se reproduzcan entre los que ya están” dijo en un comunicado el veterinario encardo del procedimiento.

Según el informe, el perro llegó lleno de pulgas y garrapatas, por lo que se aplicó un medicamento para que se libere de ellas, así como un vacuna antirrábica.

El comunicado agrega que experto consignó que el perro no reportaba tumor venéreo transmisible canino (TVT), el cual provoca frecuentemente la mucosa genital externa de estos animales.

La operación realizada por Cultur fue impulsada a petición de las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH),  así como con la colaboración de las organizaciones Planned Pethood, Perpópolis y Cinco Patas, pidiendo también el apoyo de agrupaciones que protegen a los animales para que tengan un mejor trato y se apliquen medidas que beneficien al ecosistema del lugar.